13/7/2010 00:00:00 - La Fundación Miguel Ángel Blanco homenajea a las Damas de Blanco
Ayer, 12 de julio, día en el que se cumplen 13 años del asesinato de nuestro compañero Miguel Ángel Blanco, la Fundación que lleva su nombre quiso entregar su XIII Premio Miguel Ángel Blanco a la convivencia a la asociación cuaba DAMAS DE BLANCO, por su respuesta cívica por la defensa de los Derechos Humanos en Cuba, su lucha a favor de los valores democráticos y su valentía ciudadana. La resistencia de estas mujeres y su contestación pacífica al sistema dictatorial castrista que cercena derechos y libertades simboliza lo mejor del llamado Espíritu de Ermua: participación y concienciación ciudadanas, defensa del Estado de Derecho y dignificación de las víctimas.
Las DAMAS DE BLANCO cubanas surgieron espontáneamente en Abril de 2003, cuando un grupo de mujeres muy valientes y dignas sufrieron la injusta encarcelación de sus familiares, presos políticos y de conciencia. La asociación
está compuesta por mujeres de diversas ideologías repartidas por todo Cuba, unidas por el dolor de estar separadas de sus seres queridos y el firme propósito de su liberación. Las DAMAS DE BLANCO son mujeres que reclaman a la Dictadura cubana la libertad de sus esposos, padres, hijos, hermanos o sobrinos con heroicidad y en unas condiciones muy duras de falta de libertad política. Están ganando la calle día a día con sus marchas silenciosas, en numerosas ocasiones reprimidas brutalmente, en las que portan fotos de sus familiares. En muchos países se han formado redes de solidaridad con las DAMAS DE BLANCO. Entre otros reconocimientos han recibido el premio Andrei Sajarov 2005 a la libertad de conciencia concedido por el Parlamento europeo para reconocer a quienes luchan por la protección de los Derechos Humanos, la promoción de la Democracia, la cooperación internacional y la defensa del Estado de Derecho. Nuevas Generaciones apoyamos esta iniciativa y al igual que la Fundación Miguel Ángel Blanco, queremos contribuir a la consecución de la Democracia en Cuba y reconocer el mérito ético y político de los ciudadanos que en muchas partes del mundo luchan por defender los principios democráticos aún en las situaciones más difíciles desde la no violencia y la resistencia pacífica.